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La accesibilidad universal a la farmacia, un requisito obligatorio a partir de diciembre.

En dos meses entra en vigor la normativa que obliga a los establecimientos a cumplir las medidas básicas para ser accesibles.

El Real Decreto 1/2013 sobre la ley general de derechos de las personas con discapacidad exigirá a partir del próximo 4 de diciembre que todos los establecimientos cumplan una serie de medidas básicas para garantizar la accesibilidad universal.

Entre estos establecimientos se encuentran las oficinas de farmacia que, por su condición de establecimientos sanitarios privados de interés público, ya debían cumplir una serie de requisitos para garantizar las condiciones mínimas de seguridad, calidad y accesibilidad al servicio. Además, a partir del 4 de diciembre de este año deberán cumplir con la nueva normativa que pretende que se posibilite el acceso al establecimiento y las medidas de ayuda en su interior.

A pesar de que en la actualidad la mayoría de las farmacias ya están adaptadas mediante la eliminación de escalones en la entrada, mostradores bajos o puertas anchas, es importante seguir realizando mejoras sobre todo en los establecimientos más antiguos. Estas mejoras pueden ir desde la instalación de puertas automáticas que faciliten el acceso a la farmacia hasta la colocación de asientos de espera para los ancianos o la mejora de la iluminación y otros aspectos para personas con deficiencias visuales.

En ese sentido, el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos elaboró el documento “Farmacias accesibles para todos”, en el que establecía las medidas más básicas para garantizar la accesibilidad universal. La opción más aconsejable para el acceso a la botica, siempre a nivel del suelo, es una puerta automática. Así, los usuarios no precisan la realización de maniobras para su apertura. Además, los felpudos deben estar encastrados en el pavimento a base de material no deslizante y resistente a las deformaciones para evitar los tropiezos y accidentes. En cuanto al mobiliario, debe permitir la aproximación frontal a personas usuarias de silla de ruedas o en su defecto tener una segunda altura. Por último, debe haber un aseo accesible. El documento también establece las medidas necesarias de las puertas para garantizar el acceso a personas en silla de ruedas.

El acceso, la primera muestra de una farmacia accesible.

La entrada a la farmacia es el escaparate más importante a la hora de que un usuario con diversidad funcional decida o no entrar al establecimiento. Unas condiciones de acceso óptimas son imprescindibles para las personas con movilidad reducida, por lo que la instalación de puertas automáticas que faciliten la entrada a la farmacia son un requisito indispensable si se quiere garantizar la accesibilidad universal.

Una de las empresas que más está trabajando por la accesibilidad universal en establecimientos y viviendas en los últimos meses es Aprimatic, diseñando y produciendo puertas automáticas peatonales de cristal de tipo corredera, batiente o giratoria, adaptables a cualquier acceso.

Desde Aprimatic, están “totalmente convencidos de que la accesibilidad universal a edificios, negocios y viviendas es un derecho por el que merece la pena trabajar”, motivo por el que están apostando decididamente por la instalación de este tipo de puertas en negocios a pie de calle o edificios de viviendas.

Para cumplir con nueva la normativa, en muchas ocasiones, las farmacias deben realizar reformas o cambios que garanticen la accesibilidad universal. Aprimatic ayuda a instalar la puerta automática más adecuada para que el establecimiento cumpla con los requisitos exigidos por la Ley y proporcione la mayor comodidad a los clientes.

Por último, cabe destacar que todas las puertas de Aprimatic cumplen estrictamente con la Norma europea EN 16005 de puertas automáticas para garantizar la máxima seguridad de los usuarios y están acorde con la norma del Código Técnico de Edificación.